Castro de Neixón

A veces la historia se cuenta a través de las pequeñas cosas.

Por los restos encontrados en este lugar, sabemos que los que vivían aquí eran, fundamentalmente, pastores y agricultores. Pero, como buenos gallegos, no podían perderse las delicias del mar: mejillones, ostras y almejas eran sus mariscos favoritos. Disponían de objetos cotidianos, como ollas de cerámica, broches (fíbulas) y colgantes de bronce. ¡Hasta piezas de vidrio de colores en las que guardaban aceites aromáticos! En su día fueron objetos comunes, hoy son excepcionales piezas de museo que nos ayudan a entender la historia.